California comenzó a aplicar un mandato estatal que exige enriquecer con ácido fólico la harina de maíz nixtamalizada y los productos de masa de maíz húmeda vendidos en el estado, una medida dirigida a reducir defectos congénitos prevenibles.
El requisito entró en vigor el 1 de enero de 2026 bajo la ley estatal AB 1830. La ley obliga a los fabricantes a enriquecer con ácido fólico productos específicos distribuidos en California. El gobernador Gavin Newsom firmó la legislación el 28 de septiembre de 2024, tras años de impulso de organizaciones médicas y de salud pública.
Los promotores de la medida señalan que la ley corrige una omisión histórica en las normas federales de nutrición y adapta la política alimentaria a los patrones de consumo de millones de personas.
Corrección de una omisión en la política nutricional federal
En 1998, las autoridades federales ordenaron enriquecer con ácido fólico los productos de granos enriquecidos, como el pan, la pasta y el arroz elaborados con trigo. Sin embargo, esa disposición excluyó la harina de maíz nixtamalizada y los productos de masa húmeda.
Como resultado, comunidades que consumen principalmente alimentos a base de maíz han registrado una menor ingesta de ácido fólico en etapas clave previas al embarazo. Investigaciones médicas vinculan de manera consistente la deficiencia de ácido fólico con un mayor riesgo de defectos del tubo neural, incluidos la espina bífida y la anencefalia.
Especialistas en salud materna coinciden en que al enriquecer con ácido fólico alimentos básicos resulta más eficaz que depender únicamente de suplementos. Muchas gestaciones ocurren sin planificación, lo que limita el impacto de la suplementación individual.
La nueva ley aborda ese vacío estructural al incorporar alimentos de consumo cotidiano, como las tortillas, al marco regulatorio.
Estándares de fortificación ya están vigentes
A partir del 1 de enero de 2026, toda harina de maíz nixtamalizada fabricada, vendida, distribuida o utilizada como ingrediente en California debe contener 0.7 miligramos de ácido fólico por libra de producto.
En el caso de los productos de harina de masa de maíz húmeda, la ley permite enriquecer con ácido fólico hasta 0.4 miligramos por libra de producto final. La norma autoriza esa adición sin exigir concentraciones superiores.
Los legisladores diseñaron estos estándares para alinearlos con las recomendaciones de salud pública y, al mismo tiempo, permitir flexibilidad en los procesos de manufactura.
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Nuevos requisitos de etiquetado
La legislación también introduce obligaciones claras de etiquetado asociadas al enriquecimiento.
Los fabricantes deben declarar la presencia de ácido fólico en la etiqueta nutricional conforme a la normativa federal vigente. Además, el empaque debe indicar si el producto contiene harina de maíz nixtamalizada o si fue elaborado a partir de harina de masa húmeda.
Estas disposiciones buscan ofrecer mayor transparencia al consumidor y mantener la coherencia con los sistemas actuales de información nutricional.
Excepciones para pequeños productores y comercios
La AB 1830 contempla excepciones específicas para reconocer la diversidad del sector alimentario.
Las operaciones de alimentos artesanales y ciertas instalaciones de procesamiento pueden fabricar o vender harina de maíz sin enriquecerla con ácido fólico. Las tiendas de comestibles también pueden ofrecer productos no enriquecidos, siempre que pongan a disposición opciones que cumplan con los requisitos de fortificación con ácido fólico.
La ley excluye explícitamente los alimentos tipo snack.
Los legisladores señalaron que estas excepciones preservan la elección del consumidor y la viabilidad operativa sin debilitar el objetivo de salud pública.
Enfoque en equidad en salud
El asambleísta Dr. Joaquín Arambula, autor del proyecto, describió la fortificación como una respuesta directa a las desigualdades documentadas en salud.
Al firmarse la ley, Arambula afirmó que la medida aborda una brecha de equidad y ofrece una solución culturalmente pertinente para prevenir defectos congénitos. Subrayó que las intervenciones basadas en alimentos resultan esenciales para mejorar los resultados en salud materna e infantil.
Los datos de salud pública muestran tasas más elevadas de defectos del tubo neural en comunidades latinas, una diferencia que investigadores asocian en parte con una menor ingesta de ácido fólico en alimentos básicos.
Respaldo del sector médico y organizaciones civiles
El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos del Distrito IX y March of Dimes patrocinaron la iniciativa. Ambas organizaciones han promovido durante años la ampliación de la fortificación con ácido fólico en productos derivados del maíz.
Arambula también reconoció el apoyo de agencias estatales, organizaciones sin fines de lucro y profesionales de la salud que respaldaron la propuesta durante el proceso legislativo.
Ahora que la ley entró en vigor, los fabricantes que distribuyen harina de maíz masa en California deben cumplir con los requisitos de enriquecimiento y etiquetado. Los minoristas deben garantizar que las opciones fortificadas sigan disponibles cuando vendan productos no enriquecidos.
Los reguladores estatales supervisarán el cumplimiento de enriquecer con ácido fólico la harina de maíz como parte de los marcos existentes de seguridad alimentaria y etiquetado.

