La trazabilidad de alimentos avanza con rapidez en la industria alimentaria de Estados Unidos, impulsada ya no por los plazos federales, sino por exigencias directas del mercado. Minoristas y mayoristas están estableciendo sus propias fechas límite, muy por delante de la entrada en vigor oficial de la Sección 204 de la Ley de Modernización de la Inocuidad Alimentaria (FSMA).
Ese fue el mensaje central de una reciente entrevista en MorningNewsBeat con Randy Fields, presidente y CEO de ReposiTrak, y Randy Arceneaux, presidente y CEO de Affiliated Foods Inc., en Amarillo, Texas. Ambos coincidieron en que la trazabilidad de alimentos se ha convertido en una necesidad operativa, no en un simple requisito regulatorio.
Minoristas imponen estándares de trazabilidad de alimentos
En todo el país, decenas de grandes minoristas y mayoristas ya definieron fechas internas de entrada en vigor para la trazabilidad de alimentos. Estas decisiones avanzan independientemente de los plazos oficiales de la FDA.
Como resultado, los minoristas están exigiendo a sus proveedores el cumplimiento de requisitos de trazabilidad para mantener relaciones comerciales. De esta manera, el sector está construyendo un marco liderado por la industria que, en muchos casos, supera los requisitos regulatorios mínimos.
Los minoristas concluyeron que la trazabilidad de alimentos de extremo a extremo protege a las marcas, a los consumidores y a la operación diaria. Además, permite reaccionar con mayor rapidez ante incidentes de seguridad alimentaria, reduciendo los retiros de productos y los daños reputacionales.
“Los requisitos de los minoristas, no la aplicación de la FDA, están marcando los plazos de los proveedores”, dijo Fields. “Ya vemos entre 70 y 80 minoristas y mayoristas fijando fechas concretas. Walmart, Kroger y Albertsons están entre ellos”.
La Norma FSMA 204 sobre trazabilidad de alimentos es una normativa histórica de la FDA diseñada para acelerar drásticamente el proceso de identificación y retirada del mercado de los alimentos contaminados. Exige a las empresas de toda la cadena de suministro que mantengan registros más detallados de determinados alimentos “de alto riesgo”.
¿Cuándo entra en vigor?
Técnicamente, la norma ya está en vigor, pero la fecha límite de cumplimiento, es decir, la fecha en la que las empresas deben cumplir todos los requisitos cambió recientemente:
- Fecha límite original: 20 de enero de 2026.
- Nueva fecha límite: 20 de julio de 2028.
- ¿Por qué el retraso? En 2025, la FDA (impulsada por una resolución del Congreso) anunció una prórroga de 30 meses. Esto se hizo para dar a la industria de alimentos más tiempo para actualizar la tecnología y garantizar que los socios de la cadena de suministro (granjas, distribuidores y minoristas) puedan compartir datos entre sí con éxito.
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Proveedores enfrentan plazos más tempranos y exigentes
Para los proveedores, el mensaje resulta contundente: esperar ya no es una opción viable.
Los plazos impulsados por los minoristas se aplican años antes de la entrada en vigor formal de FSMA 204. Los proveedores que retrasen la implementación de la trazabilidad de alimentos corren el riesgo de perder contratos frente a competidores que ya la cumplen.
Fields estimó que cerca del 80% de los proveedores aún intentan entender cómo implementar sistemas de trazabilidad de manera efectiva. Esa brecha incrementa la urgencia a lo largo de toda la cadena de suministro.
Al mismo tiempo, los proveedores deben enfrentar una creciente complejidad. Cada minorista suele exigir formatos, plataformas y procesos distintos para compartir datos de trazabilidad.
“Un proveedor debe aprender a enviar datos diferentes a clientes distintos, de formas distintas, todos los días”, explicó Fields. “Eso se vuelve problemático”.
Por lo tanto, la fragmentación de los requisitos se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la adopción generalizada de la trazabilidad de alimentos.
Por qué la trazabilidad parcial no funciona
Otro desafío clave surge de la estrategia de cumplimiento. Algunos proveedores intentan rastrear solo los productos incluidos en la lista de alimentos regulados por FSMA 204, con la intención de reducir costos y alcance.
Sin embargo, Fields advirtió que ese enfoque no resulta viable a gran escala.
Tras un análisis exhaustivo, ReposiTrak concluyó que aplicar la trazabilidad de alimentos a todos los productos resulta más eficiente que limitarla a un subconjunto regulado. El seguimiento selectivo genera complejidades operativas y soluciones improvisadas que muchos sistemas no pueden soportar.
“Desde el punto de vista operativo, aislar solo los productos listados por la FDA crea complejidad y procesos alternativos que la mayoría de los sistemas no pueden soportar”, afirmó Fields.
En consecuencia, la trazabilidad integral se consolida como la opción más sostenible y práctica a largo plazo.
La trazabilidad de alimentos se convierte en norma del mercado
Este cambio refleja una transformación más amplia en la industria. La trazabilidad de alimentos ya no constituye un evento regulatorio futuro. Ahora es una expectativa vigente, impulsada por la presión del mercado.
Los minoristas consideran la trazabilidad como una infraestructura esencial, al mismo nivel que las auditorías de seguridad alimentaria o los controles de calidad. Los proveedores que actúan con anticipación fortalecen las relaciones comerciales, mejoran la eficiencia operativa y generan mayor confianza en la cadena de suministro.
Por el contrario, quienes retrasan las decisiones enfrentan un entorno cada vez más restrictivo, definido por los clientes más que por los reguladores.
Tecnología como base para el cumplimiento escalable
La red de trazabilidad de ReposiTrak permite compartir información sin necesidad de hardware adicional. Además, valida cada archivo mediante más de 500 puntos de control automatizados, asegurando la precisión y la consistencia.
Ese enfoque, explicó Fields, ayuda a las empresas a responder con rapidez ante eventos de seguridad alimentaria y a cumplir múltiples requisitos comerciales desde una sola plataforma.
A medida que se acercan los plazos de FSMA 204, la dirección del mercado resulta clara: la trazabilidad de los alimentos ya no pertenece al futuro. Hoy define la competitividad del sector alimentario.

