La inflación en EE. UU. registró un leve aumento en febrero, impulsado por mayores costos de vivienda, alimentos y energía, según nuevos datos federales y un análisis del sector minorista.
El Índice de Precios al Consumidor (CPI) subió 0.3% en febrero, tras aumentar 0.2% en enero, informó la U.S. Bureau of Labor Statistics. En los últimos 12 meses, el índice general aumentó un 2.4%.
Al mismo tiempo, un indicador centrado en bienes de consumo mostró una tendencia similar. Datos de Numerator revelaron que los precios de los productos cotidianos aumentaron 2.7% frente al mismo mes del año pasado.
En conjunto, ambos informes sugieren que la inflación se mantiene moderada, aunque persistente, especialmente en productos esenciales para los hogares.
Vivienda y alimentos impulsan los precios
Los costos de vivienda volvieron a desempeñar el papel más importante en el incremento mensual.
El índice de vivienda subió 0.2% en febrero y fue el principal factor del aumento del CPI. Además, los precios de los alimentos aumentaron 0.4%.
Los precios de los alimentos para el hogar aumentaron al mismo ritmo durante el mes. Al mismo tiempo, los precios en los restaurantes subieron 0.3%.
En los supermercados, los cambios de precio variaron según la categoría.
El índice de frutas y verduras aumentó 1.4%, mientras que el de bebidas no alcohólicas subió 0.8%. Los precios de dulces y chicles se dispararon 3.7%.
Sin embargo, algunos productos mostraron alivio entre los consumidores. Los precios de los lácteos bajaron 0.6%, incluido un descenso de 1.2% en el queso. Los cereales y los productos de panadería cayeron 0.2%.
En términos anuales, los precios de los alimentos para el hogar aumentaron 2.4%. Comer fuera del hogar subió más rápido, con un alza de 3.9%.
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Energía vuelve a subir
Los precios de la energía también contribuyeron al incremento de la inflación en EE. UU. durante febrero.
El índice de energía subió 0.6%, después de caer 1.5% en enero. Los precios de la gasolina aumentaron 0.8% en el mes, mientras que el gas natural subió 3.1%.
La electricidad fue la única excepción significativa, con una caída del 0.7%.
En comparación anual, los costos energéticos aumentaron de forma moderada. El gas natural subió 10.9% y la electricidad, 4.8%.
Por el contrario, la gasolina cayó un 5.6% frente al mismo periodo del año pasado.
La inflación subyacente se mantiene estable
Los economistas suelen observar la inflación subyacente, que excluye los alimentos y la energía debido a su volatilidad.
En febrero, el índice subyacente aumentó 0.2% en el mes y 2.5% anualmente. Ambas cifras coinciden con el ritmo registrado en enero.
Diversas categorías impulsaron el aumento. Los precios subieron en atención médica, ropa, tarifas aéreas, educación y artículos para el hogar.
Al mismo tiempo, los precios bajaron en los servicios de comunicación, los autos usados, los seguros de vehículos y los productos de cuidado personal.
Estas variaciones reflejan presiones inflacionarias desiguales en distintos sectores de la economía.
Bienes cotidianos también registran alzas
Los datos del sector minorista refuerzan la tendencia general.
El Consumer Goods Price Index (CGPI) de Numerator mostró que los precios de los productos cotidianos aumentaron 0.26% en febrero. El incremento siguió a una ligera caída registrada en enero.
En términos anuales, los precios de estos bienes subieron 2.7%.
El índice analiza tendencias de precios en las compras habituales de los consumidores y refleja cerca del 20% de las categorías de gasto incluidas en los indicadores oficiales de inflación.
“Los datos de febrero recuerdan que el camino hacia la estabilidad de precios no será lineal”, dijo Paul Stanley, economista sénior de Numerator.
El especialista señaló que la inflación repuntó ligeramente tras el alivio observado a comienzos del año.
Jóvenes y hogares de bajos ingresos enfrentan mayor presión
Sin embargo, la inflación no afecta a todos los consumidores por igual.
El análisis de Numerator indica que los hogares de bajos ingresos y los consumidores de la Generación Z siguen enfrentando mayores aumentos en los precios de bienes esenciales.
Desde enero de 2018, los precios para hogares de bajos ingresos han aumentado un 33.7%. Para los consumidores de la Generación Z, los precios subieron 36%.
Ambas cifras superan el promedio nacional de inflación acumulada, que asciende al 31.8%.
También existen diferencias regionales. Los consumidores del sur y del oeste han experimentado niveles más altos de inflación desde 2018.
Sin embargo, en los últimos meses el Medio Oeste ha registrado aumentos mensuales más fuertes.
Perspectiva inflacionaria aún incierta
Los datos de febrero indican que la inflación en EE. UU. continúa desacelerándose gradualmente en comparación con los picos registrados a principios de la década.
No obstante, el crecimiento de los precios sigue siendo desigual en categorías clave como vivienda, alimentos y productos básicos.
Por ello, muchos hogares continúan enfrentando un entorno de precios complejo, a pesar del ritmo más moderado de la inflación general.
Los economistas señalan que los próximos meses serán clave para determinar si el reciente repunte representa volatilidad temporal o una presión inflacionaria más persistente.

