Consumo de frutas y verduras domina audiencia en el Senado de EE. UU.

Aumentar el consumo de frutas y verduras en Estados Unidos podría mejorar la salud pública y fortalecer la agricultura nacional, según un testimonio presentado ante el Senado.

Cathy Burns, directora ejecutiva de la International Fresh Produce Association, instó a los legisladores a adoptar políticas decisivas durante una audiencia del U.S. Senate Committee on Agriculture, Nutrition, and Forestry.

Burns afirmó que ampliar el acceso a productos frescos ayudaría a reducir las enfermedades crónicas y, al mismo tiempo, impulsaría la economía agrícola.

“La ciencia es clara: comer más frutas y verduras es una de las formas más efectivas de mejorar la salud”, afirmó Burns.

Sin embargo, advirtió que cerca del 90% de los estadounidenses aún no consume la cantidad diaria recomendada.

En consecuencia, continúan aumentando las enfermedades prevenibles y los costos del sistema de salud. Por ello, Burns pidió al Congreso que actúe con urgencia para cerrar la brecha en el consumo de productos frescos.

Programas nutricionales clave para aumentar el consumo de frutas y verduras

Burns subrayó que los programas federales de nutrición constituyen herramientas esenciales para impulsar el consumo de frutas y verduras entre las familias estadounidenses.

Instó a los legisladores a fortalecer y ampliar los programas que ya promueven hábitos alimentarios saludables.

Por ejemplo, pidió mantener el financiamiento completo del beneficio de frutas y verduras del Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Bebés y Niños.

Además, recomendó ampliar las opciones de redención en línea del programa para facilitar la compra de productos frescos.

Asimismo, Burns solicitó reforzar los incentivos para la compra de frutas y verduras en el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP).

Según el IFPA, mayores incentivos podrían orientar a más beneficiarios hacia alimentos frescos y nutritivos.

Burns también destacó el papel de las escuelas en la formación de hábitos alimentarios saludables desde la infancia. Pidió garantizar que las comidas escolares incluyan una amplia variedad de frutas y verduras frescas.

También propuso ampliar el programa de frutas y verduras frescas para que más escuelas primarias ofrezcan refrigerios saludables.

Mientras tanto, Burns instó a modernizar las políticas de compra del Departamento de Agricultura. Según explicó, los sistemas actuales suelen priorizar el precio más bajo en lugar del valor nutricional.

Actualizar estas normas podría incrementar la demanda de productos cultivados en Estados Unidos.

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Políticas de salud podrían impulsar aún más el consumo de frutas y verduras

Además de los programas de nutrición, Burns presentó otras propuestas para aumentar el consumo de frutas y verduras en todo el país.

Una de las iniciativas más prometedoras consiste en las llamadas “recetas de productos frescos”, mediante las cuales los médicos pueden prescribir frutas y verduras como parte del tratamiento preventivo.

Burns sugirió incorporar este enfoque en los programas federales de salud. Asimismo, recomendó permitir que los consumidores utilicen fondos de cuentas de ahorro para la salud y cuentas de gastos flexibles para comprar frutas y verduras.

Los defensores de estas políticas sostienen que podrían reducir los costos médicos a largo plazo y fomentar dietas más saludables.

“Estas son soluciones de sentido común que ayudan a las familias a comer mejor y reducir los costos de atención médica”, afirmó Burns.

Apoyo a los agricultores para satisfacer la demanda futura

Aunque aumentar la demanda resulta esencial, Burns subrayó que el Congreso también debe garantizar que la producción nacional de frutas y verduras siga siendo viable.

Explicó que los agricultores enfrentan crecientes desafíos, incluidos la escasez de mano de obra, el aumento de los costos de producción y la presión regulatoria.

Además, los desastres naturales afectan cada vez más la producción agrícola. Como resultado, Estados Unidos ha perdido más de 230,000 granjas en las últimas dos décadas.

Burns afirmó que las inversiones estratégicas podrían proteger el suministro de productos frescos del país.

En particular, pidió fortalecer la investigación sobre cultivos especializados, los programas de gestión de riesgos y las iniciativas de conservación.

También recomendó ampliar la asistencia técnica para ayudar a los agricultores a adaptarse a las condiciones cambiantes.

Asimismo, destacó la importancia de innovar en el empaquetado de productos.

Un enfoque nacional coordinado, señaló, podría equilibrar la sostenibilidad, la seguridad alimentaria, la vida útil y la asequibilidad.

Un sistema sólido de seguridad alimentaria sigue siendo esencial

Finalmente, Burns enfatizó la necesidad de mantener las inversiones en seguridad alimentaria.

Pidió al Congreso que asegure el financiamiento del Programa de Alimentos Humanos de la Administración Federal de Drogas y Alimentos.

También subrayó la importancia de aplicar de manera consistente las normas de trazabilidad alimentaria. Además, solicitó apoyo estable para los programas estatales de seguridad alimentaria que ayudan a proteger a los consumidores.

En última instancia, Burns afirmó que políticas adecuadas podrían generar beneficios que van mucho más allá del sector agrícola.

“El Congreso tiene un papel fundamental para garantizar que todos los estadounidenses tengan acceso a frutas y verduras frescas y nutritivas”, afirmó.

Con las políticas correctas, añadió, el país puede mejorar la salud pública mientras fortalece las economías rurales.

IFPA aseguró que está lista para colaborar con el Congreso y avanzar en estas prioridades.