Cierre de supermercados en EE. UU. será problemático en 2026

El cierre de supermercados en EE. UU. seguirá siendo una realidad en 2026, ya que las cadenas restringirán sus operaciones para proteger su rentabilidad.

Aunque los analistas esperan que el ritmo de cierres se ralentice ligeramente, estos seguirán superando a las aperturas, lo que mantendrá la presión sobre los barrios de bajos ingresos y sobre el acceso regional a los alimentos.

La empresa de análisis minorista Coresight Research prevé el cierre de 7,900 tiendas en Estados Unidos en 2026, en todos los sectores minoristas, lo que supone un descenso del 4.5 % respecto a 2025. Mientras tanto, los minoristas tienen previsto abrir unas 5,500 tiendas. La contracción neta pone de relieve un cambio estructural más que una reducción temporal.

Varios medios de comunicación nacionales han seguido de cerca este cambio. Grocery Dive describió 2025 como otro año difícil para el comercio minorista físico, citando la consolidación y los establecimientos de bajo rendimiento. Forbes informó que los cierres de supermercados siguen siendo históricamente elevados, incluso cuando el crecimiento de las ventas digitales se estabiliza.

La reestructuración empresarial intensifica los cierres de supermercados en EE. UU.

Los principales operadores de supermercados siguen ajustando su presencia. Kroger confirmó sus planes, en múltiples mercados, de cerrar las tiendas de bajo rendimiento y reinvertir en remodelaciones y establecimientos de mayor volumen.

Medios regionales como el Milwaukee Journal Sentinel y el Houston Chronicle documentaron cierres vinculados a objetivos de eficiencia a largo plazo.

La cadena de supermercados de descuento Aldi y otros operadores también han abandonado determinados emplazamientos urbanos en los que los márgenes se habían reducido. Al mismo tiempo, algunos formatos experimentales han retrocedido.

La cobertura de los medios locales destacó los cierres abruptos de determinados establecimientos de Amazon Fresh, lo que indica un reajuste más que una expansión descontrolada.

Los ejecutivos argumentan que la consolidación fortalece los balances. Sin embargo, las comunidades que se quedan atrás se enfrentan a menos opciones de compra y a una competencia de precios más débil.

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Desiertos alimentarios y aumento de la desigualdad

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos estima que 17.1 millones de estadounidenses viven en zonas censales de bajos ingresos y con escaso acceso. Cuando el cierre de supermercados en Estados Unidos afecta a estos barrios, las consecuencias van más allá del comercio minorista.

Según la Oficina del Censo de los Estados Unidos, la tasa de pobreza nacional se situó en el 10.6 % en 2024. En ciudades como Milwaukee, las tasas de pobreza superaron el 22 %, lo que intensificó la vulnerabilidad ante el cierre de tiendas.

Los investigadores en salud de la Sociedad Americana contra el Cáncer hacen hincapié en que un mejor acceso a alimentos saludables se correlaciona con una mejor calidad de la dieta y con un menor riesgo de enfermedades crónicas.

Por otra parte, los estudios publicados en Preventing Chronic Disease (Prevención de enfermedades crónicas) subrayan que sistemas de transporte público más sólidos pueden ayudar a mitigar las barreras de acceso a los alimentos cuando desaparecen los supermercados.

En la práctica, las familias que no disponen de un transporte fiable tienen que desplazarse más lejos para hacer la compra, pagan más en tiendas de conveniencia o recurren a alternativas menos nutritivas.

Los obstáculos económicos detrás del cambio

Aunque la inflación se ha enfriado respecto a su pico de 2022-2023, los gastos operativos siguen siendo elevados. Los costos laborales, las primas de seguros y la volatilidad de la cadena de suministro siguen reduciendo los márgenes.

Al mismo tiempo, los consumidores muestran una mayor sensibilidad a los precios y se decantan por formatos de descuento o por marcas blancas.

Los minoristas responden concentrando la inversión en tiendas de alto rendimiento y en infraestructura digital.

Los analistas de Coresight Research señalan que las estrategias omnicanal dominan ahora la planificación de la expansión. Sin embargo, la penetración de los supermercados online sigue variando según el nivel de ingresos y la geografía, lo que limita su capacidad para sustituir a las tiendas físicas en las comunidades vulnerables.

El presidente de Approved Funding, Shmuel Shayowitz, declaró a los medios financieros que la reducción de la competencia de las tiendas físicas puede traducirse en menos opciones y precios potencialmente más altos para los compradores.

Perspectivas para 2026

La trayectoria del cierre de supermercados en Estados Unidos sugiere una estabilización más que una inversión de la tendencia. Es posible que el número de tiendas disminuya a un ritmo más lento, pero es probable que la racionalización de la presencia física continúe durante 2026.

Los líderes municipales de las ciudades afectadas han estudiado programas de subvenciones, ajustes en la zonificación y requisitos de notificación previa para suavizar el impacto de los cierres. Aún no está claro si esas iniciativas se extenderán a nivel nacional.

Lo que está claro es que el sector de la alimentación no se está derrumbando, sino que se está consolidando. Para las comunidades que ya se encuentran al límite, la diferencia entre un cierre estratégico y un desierto alimentario, en toda regla, puede determinar los resultados económicos y de salud pública a largo plazo.