El anuncio del presidente Donald Trump de ampliar las importaciones de carne vacuna de Argentina desató una ola de rechazo entre las principales asociaciones de ganaderos estadounidenses, que advierten que la medida podría devastar la producción nacional y debilitar las economías rurales.
Trump defendió la decisión como una forma de presionar el mercado y reducir los precios de la carne en los supermercados. Sin embargo, los representantes de la industria sostienen que la estrategia solo perjudicará a los productores locales y no generará beneficios reales para los consumidores.
Asociaciones ganaderas rechazan la medida
La National Cattlemen’s Beef Association (NCBA), la United States Cattlemen’s Association (USCA) y la American Farm Bureau Federation (AFBF) emitieron declaraciones enérgicas contra el plan, calificándolo como una amenaza directa para los ganaderos y para la seguridad alimentaria nacional.
“La NCBA y sus miembros no pueden respaldar al presidente mientras socava el futuro de las familias ganaderas importando carne argentina para manipular los precios”, dijo Colin Woodall, director ejecutivo de la asociación. “Es imperativo que el presidente Trump y la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, dejen que los mercados funcionen libremente”.
Según la NCBA, Estados Unidos mantiene un desequilibrio comercial con Argentina que ya le ha favorecido al país sudamericano.
En los últimos cinco años, Argentina exportó carne por más de 800 millones de dólares al mercado estadounidense, mientras que EE. UU. vendió apenas 7 millones de dólares en productos similares.
La entidad también recordó que Argentina tiene antecedentes de fiebre aftosa, lo que representa un riesgo sanitario adicional para el ganado estadounidense.
Importaciones de carne vacuna de Argentina generan alarma
Informes sobre una posible compra de 80,000 toneladas métricas de carne argentina —cuatro veces la cuota actual— encendieron las alarmas en el sector ganadero.
El presidente de la USCA, Justin Tupper, afirmó que un acuerdo de esa magnitud “socavaría los cimientos mismos de la industria ganadera estadounidense”. Agregó que los precios del ganado en pie y de engorde cayeron drásticamente tras la publicación de Trump en redes sociales confirmando la propuesta.
“Nos oponemos a este tipo de intervención gubernamental en el mercado y seguiremos defendiendo a los ganaderos”, sostuvo Tupper. “Inundar el mercado con importaciones debilitaría a los productores nacionales, reduciría los ingresos de las familias ganaderas y afectaría el tejido rural de Estados Unidos”.
Aunque Tupper celebró algunos aspectos del nuevo Plan para Ganaderos y Consumidores Americanos del Departamento de Agricultura (USDA), consideró que aumentar las importaciones contradice el mensaje de “América Primero” promovido por la administración.
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El gobierno lanza un plan para fortalecer la ganadería
En respuesta a la controversia, la secretaria de Agricultura Brooke L. Rollins, junto con los secretarios del Interior, Salud y la Administradora de la SBA, presentó una serie de acciones destinadas a reforzar la industria cárnica nacional.
Rollins señaló que el Plan para Ganaderos y Consumidores Americanos busca reducir las trabas regulatorias, ampliar la capacidad de procesamiento local y restablecer el acceso al pastoreo en tierras públicas.
El plan surge en un contexto crítico: el rodeo nacional se encuentra en su nivel más bajo en 75 años, y el país ha perdido más de 100,000 explotaciones ganaderas en la última década.
“La cadena alimentaria estadounidense es una prioridad de seguridad nacional”, afirmó Rollins. “Estamos protegiendo a la industria cárnica y motivando a nuevos productores a continuar con esta noble vocación”.
El secretario del Interior, Doug Burgum, destacó que el gobierno está “eliminando la burocracia” para apoyar a los ganaderos, mientras que el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., vinculó el plan con el objetivo de “Hacer América Saludable de Nuevo”, promoviendo alimentos naturales como la carne y los lácteos.
Llamado a proteger la producción nacional
El presidente de la American Farm Bureau Federation, Zippy Duvall, pidió equilibrio y advirtió que alterar el mercado podría perjudicar la recuperación del sector.
“Si las importaciones aumentan y los productores caen aún más en pérdidas, Estados Unidos dependerá aún más del extranjero para alimentarse”, dijo. “Eso debilitaría nuestra capacidad para reconstruir un rodeo sólido”.
Ganaderos esperan que la Casa Blanca reconsidere
Mientras aumenta la presión política y económica, las asociaciones ganaderas piden al presidente Trump que revalúe la decisión. Tanto la NCBA como la USCA anunciaron que seguirán trabajando con el Congreso y el USDA para priorizar la producción nacional.
Por ahora, los productores dudan de que un incremento de las importaciones de carne vacuna de Argentina logre reducir los precios en los supermercados, como promete la administración.
“Nuestras políticas deben fortalecer la agricultura estadounidense, no ponerla en riesgo”, concluyó Tupper.

