Sector agroalimentario de Norteamérica alerta sobre renovación del T-MEC

Una amplia coalición de organizaciones agrícolas y alimentarias de Estados Unidos, Canadá y México lanzó una advertencia a sus respectivos gobiernos. Cerca de 160 asociaciones firmaron una carta conjunta para exigir avances rápidos en la renovación del T-MEC antes de una fecha clave que podría redefinir el comercio regional.

La carta fue enviada a tres de los principales responsables de la política comercial de América del Norte: el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer; el ministro canadiense Dominic LeBlanc; y el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard.

El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá exige que los tres países realicen una revisión conjunta antes del 1 de julio de 2026. Durante ese proceso deberán decidir si extienden el acuerdo por 16 años adicionales, lo terminan o entran en un esquema de consultas anuales.

Lo que está en juego va más allá de una negociación comercial ordinaria. El T-MEC regula un mercado de más de 500 millones de personas, con un producto interno bruto conjunto cercano a los 30 billones de dólares y un comercio anual que supera los 1.7 billones de dólares.

Puntos Clave

Un comercio agroalimentario de $285,000 millones

Las cifras reflejan el nivel de integración alcanzado por la región. Desde 2005, el comercio agroalimentario trilateral se ha triplicado hasta alcanzar los $285,000 millones en 2023.

Productores agrícolas, ganaderos, procesadores y empresas alimentarias de los tres países impulsaron ese crecimiento gracias a un sistema comercial cada vez más integrado.

Según la carta conjunta, la eliminación de la mayoría de los aranceles y cuotas, junto con una mayor cooperación regulatoria, permitió construir una cadena de suministro agrícola que ningún país podría replicar por sí solo.

La coalición fue coordinada por la Agricultural Coalition for USMCA, impulsada por la National Corn Growers Association. Entre los firmantes figuran empresas de semillas, comercializadores de granos, productores pesqueros y cadenas minoristas.

Riesgos de retrasar la renovación

Las organizaciones advierten que la falta de avances en la renovación del T-MEC podría generar incertidumbre en un momento especialmente complejo para los sectores agrícola y de alimentos.

Actualmente, agricultores y empresas alimentarias enfrentan costos elevados de producción, bajos precios de materias primas, desastres naturales y disrupciones geopolíticas.

Según la coalición, permitir que el acuerdo expire o quede sujeto a revisiones anuales crearía un entorno de incertidumbre que dificultaría la planificación de inversiones y operaciones a largo plazo.

Los firmantes sostienen que el T-MEC va más allá del comercio de mercancías. Sus disposiciones sanitarias y fitosanitarias establecen estándares basados en la ciencia para los productos agrícolas, mientras que las reglas sobre obstáculos técnicos al comercio ayudan a reducir los costos regulatorios para productores y consumidores.

Artículo Relacionado: Cámara aprueba Ley Agrícola 2026; se avecina batalla en el Senado

La seguridad alimentaria también es seguridad nacional

La carta presenta la seguridad alimentaria como un asunto estratégico para la región.

Los grupos argumentan que las cadenas de suministro integradas reducen la dependencia de proveedores lejanos y fortalecen la capacidad de respuesta ante crisis internacionales.

Además, destacan que mantener una estructura comercial trilateral es fundamental, ya que los acuerdos bilaterales no pueden generar los mismos beneficios que el T-MEC para las tres economías simultáneamente.

Los defensores del acuerdo afirman que la competitividad global de América del Norte depende precisamente de la coordinación regulatoria y comercial que el tratado proporciona.

La industria pide una renovación rápida

Con menos de 30 días para la revisión obligatoria, las organizaciones solicitan a los gobiernos de los tres países que expresen públicamente su compromiso con la renovación integral del acuerdo.

Según la coalición, la incertidumbre ya está generando efectos negativos en el mercado. Las inversiones se retrasan, los acuerdos comerciales se posponen y las cadenas de suministro comienzan a prepararse para posibles cambios regulatorios.

El grupo también destacó que los consumidores continúan enfrentando precios elevados de los alimentos, por lo que cualquier interrupción comercial podría aumentar aún más la presión sobre los hogares.

Las organizaciones firmantes indicaron que están dispuestas a colaborar con los gobiernos durante el proceso de revisión y aportar experiencia técnica basada en décadas de comercio transfronterizo.

La carta cuenta con el respaldo de casi 160 organizaciones de Estados Unidos, Canadá y México, entre ellas la American Farm Bureau Federation, la National Corn Growers Association, la Canadian Cattle Association y el Consejo Nacional Agropecuario.

Para los líderes del sector, la decisión que se tome antes del 1 de julio definirá el futuro de uno de los sistemas agroalimentarios más integrados y competitivos del mundo.