La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke L. Rollins, anunció esta semana una amplia reorganización del Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA, por sus siglas en inglés), con el objetivo de volver a centrar las operaciones de la agencia en su misión original: apoyar la agricultura estadounidense.
La reestructuración, que afecta a miles de empleados federales, contempla la consolidación de oficinas, una reducción de personal mediante jubilaciones voluntarias y la reubicación de personal desde Washington, D.C. hacia cinco centros regionales. Según Rollins, la meta es lograr un USDA más ágil, eficiente y cercano a las comunidades rurales.
Rollins denuncia exceso de gastos y mala gestión
Rollins afirmó que el USDA ha crecido de forma desproporcionada en los últimos años, con aumentos de personal y salarios que superaron los recursos disponibles. En cuatro años, los sueldos aumentaron un 14.5% y la plantilla creció un 8%, sin mejoras visibles en los servicios ofrecidos a agricultores y ganaderos.
“Encontramos una organización inflada, costosa e insostenible”, declaró Rollins. “El presidente Trump nos encargó restaurar la responsabilidad fiscal, y eso es exactamente lo que estamos haciendo”.
La presencia del USDA en el área metropolitana de Washington, que cuenta con más de 4,600 empleados, se reducirá de forma significativa. Rollins citó edificios infrautilizados, costos operativos elevados y más de mil millones de dólares en mantenimiento diferido como razones clave para la reestructuración.
Nuevos centros regionales en cinco ciudades
Con el fin de acercar sus operaciones al sector agrícola, el USDA trasladará personal a cinco centros regionales: Raleigh (Carolina del Norte), Kansas City (Misuri), Indianápolis (Indiana), Fort Collins (Colorado) y Salt Lake City (Utah). Estas ciudades fueron seleccionadas por su menor costo de vida y su infraestructura federal existente.
Actualmente, edificios como el South Building y el Centro de Investigación Agrícola de Beltsville requieren grandes inversiones en mantenimiento. Solo el South Building necesita $1,300 millones en reparaciones y aloja a menos de 1,900 empleados, pese a tener capacidad para más de 6,000.
Una vez completado el traslado, se espera que no más de 2,000 empleados del USDA permanezcan en la capital. Washington, D.C. seguirá albergando funciones clave, pero muchas oficinas centrales y áreas de apoyo se moverán a los nuevos centros regionales durante los próximos meses.
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Reorganización del USDA busca eliminar burocracia
La reorganización del USDA se guía por cuatro principios fundamentales:
- Alinear el tamaño de la fuerza laboral con el presupuesto y prioridades agrícolas
- Acercar las operaciones a sus beneficiarios
- Eliminar capas administrativas innecesarias
- Consolidar funciones de apoyo redundantes
Rollins aseguró que los servicios esenciales, especialmente los relacionados con la seguridad alimentaria, salud pública y respuesta a incendios forestales, continuarán sin interrupción. A comienzos de este año, el USDA eximió 52 puestos clave del congelamiento de contrataciones federales.
“No estamos recortando en lo que importa”, dijo Rollins. “Estamos fortaleciendo las áreas del USDA que verdaderamente sirven al campo estadounidense”.
Reducción de personal mediante retiros voluntarios
Como parte de la reestructuración, el USDA ofreció programas de jubilación anticipada y renuncias voluntarias. Hasta la fecha, 15,364 empleados aceptaron la salida voluntaria, lo que ayuda a reducir costos sin despidos forzosos.
Estas medidas, indicó Rollins, permitirán que el Departamento opere dentro de sus límites presupuestarios y mantenga su capacidad de servicio.
“Esto se trata de responder al contribuyente y al productor rural”, afirmó. “Estamos transformando el USDA en una agencia más responsable, eficaz y enfocada en su verdadera misión”.
Reforma de largo plazo
Esta reorganización representa la primera fase de un proceso que durará varios meses. En los próximos 30 días, los líderes del USDA notificarán a las oficinas afectadas sobre los detalles de la reubicación a los nuevos centros regionales. Las siguientes fases abordarán el uso de los espacios y la alineación funcional.
A pesar de los cambios, el USDA mantendrá presencia federal en Washington para todas sus áreas de misión. Edificios como el Whitten, el Yates y la Biblioteca Nacional de Agricultura seguirán utilizándose según sea necesario.
Rollins concluyó: “La agricultura estadounidense alimenta, viste y da energía a este país. El USDA debe estar estructurado para reflejar esa realidad. Estamos eliminando el despilfarro y volviendo a lo esencial: apoyar a nuestros agricultores, ganaderos y productores”.

