Los hermanos que guían el próximo gran capítulo de Northgate González Markets

En la familia González, el liderazgo no se improvisa. Se construye con trabajo duro, decisiones francas y un profundo respeto por las raíces. Jesús y Óscar González, dos piezas centrales en la evolución de Northgate González Markets, lideran una nueva etapa que marcará el futuro de una de las cadenas hispanas más influyentes de California.

Jesús González: del “mil usos” a copresidente

Jesús González recuerda sus inicios sin romanticismos: limpieza, carnicería, abarrotes, estantes, lo que hiciera falta. Con apenas 16 años, mientras terminaba la preparatoria, ya formaba parte del engranaje del negocio familiar. “A mí me tocaba hacer de todo… yo era como el mil usos”, cuenta sin adornos.

A los 18 años comenzó a asumir más responsabilidades y, en 1993, abrió su primera tienda en Santa Ana con el apoyo de su hermano Víctor.

Ese paso lo llevó al área de compras, donde su intuición comercial ayudó a introducir marcas mexicanas que hoy dominan los anaqueles del sur de California. Bimbo, Topo Chico y La Moderna encontraron en Northgate la puerta de entrada al mercado estadounidense gracias a esa visión directa y sin rodeos.

Su carrera también encontró tropiezos. Nunca olvidó los pañales de Monterrey que apostó como un éxito seguro y terminaron estancándose en los estantes. La lección le quedó marcada: “Cuando se trata de los niños, el cliente no se arriesga con un producto nuevo”. Lo dice como quien reconoce una herida necesaria.

Jesús González - Northgate González Markets

“Para nosotros lo más importante es mantener el concepto de la auténtica experiencia de la comida mexicana”
 – Jesús González

Ese aprendizaje constante moldeó al ejecutivo que más tarde encabezó el centro de distribución, lideró el área de compras y se afianzó en operaciones antes de recibir la propuesta más seria de su carrera: reemplazar a Miguel González Reynoso como copresidente.

Su primera reacción fue solicitar espacio para la tercera generación. Aun así, aceptó por deber y por respeto familiar. “Si creen que puedo aportar, aquí estoy”, afirma con la sencillez de quien nunca pidió un título.

Su estilo de liderazgo es tan claro como él mismo: “Me gusta decir las cosas como son”. Habla sin rodeos, pero escucha. Cree en convencer, no en vencer. Y mantener la vida familiar fuera del caos del negocio, una disciplina que practica con rigor.

Óscar González: la gobernabilidad como cimiento del futuro

Para Óscar González, la transición actual va más allá de un cambio de presidencia. Es un reacomodo generacional en el que lo emocional y lo estratégico conviven bajo la misma mesa. Ve este momento como una evolución natural del trabajo de los 13 hermanos y hermanas durante más de cuatro décadas.

Óscar no duda al hablar del legado de Miguel: intuición, sentido común, sabiduría y una mezcla inusual de calma y fuerza. Lo describe como alguien capaz de escuchar a cualquiera, desde un proveedor hasta un cliente que acude con problemas matrimoniales. No es casualidad que muchos lo llamaran “Padre Miguel”.

Durante casi 20 años como copresidente, Óscar ha impulsado un modelo de liderazgo poco convencional: una autoridad basada en el consenso.

Las grandes decisiones de Northgate han sido unánimes, lo cual es raro en empresas familiares de este tamaño. Esa forma de gobernar se ha vuelto, según él, la columna vertebral que permitirá a la empresa sobrevivir a lo largo de otras generaciones.

Óscar González - Northgate González Markets

“Cuando ves el compromiso, la transición se vuelve más fácil y te das cuenta de que lo que tú sembraste ya está naciendo y empiezas a ver esos frutos”.
– Óscar González

Hoy, su visión está puesta en construir una compañía “evergreen”, capaz de alcanzar los 100 años. Para lograrlo, insiste en bases sólidas: gobernabilidad, transparencia y justicia. “Sin eso, en una familia grande es imposible tomar decisiones”, afirma.

En el plano operativo, mantiene una meta clara: seguir siendo el principal referente de comida auténtica mexicana en Estados Unidos. La estrategia es agresiva, con planes de expansión en California y en estados vecinos, y con un segundo Mercado González que ya está en desarrollo, impulsado por la creatividad de sus sobrinos.

La tecnología también es una prioridad, pero no como fin, sino como herramienta para mejorar la vida del empleado. Óscar quiere eliminar procesos que desgastan al personal —inventarios nocturnos, conteos manuales— para permitirles enfocarse en lo que ninguna inteligencia artificial puede reemplazar: el servicio humano.

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Una empresa guiada por valores

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Hablar de Northgate González Markets es hablar de comunidad. Los hermanos lo repiten, pero no como discurso institucional, sino como forma de vida heredada. “En este negocio, todos tienen que ganar”, decía su padre. Esa filosofía sigue en pie.

Desde mamografías gratuitas hasta becas, clases de cocina y apoyo a organizaciones de fe, la cadena ha construido un modelo de impacto social que trasciende las donaciones. Para Óscar, el mayor aporte es simple: garantizar acceso a comida fresca, de calidad y con respeto.

Para Jesús, la comunidad es el corazón del negocio, y ese compromiso se mantiene “regresando parte de lo que Dios nos ha dado”.

Rumbo a 2030

Northgate, que actualmente cuenta con 43 supermercados, tiene un plan concreto: abrir tres o cuatro tiendas al año, ampliar el concepto Mercado González y fortalecer un sistema de sucesión que incluya tanto a la familia como a los líderes que han crecido dentro de la empresa.

La familia González encara el futuro como lo ha hecho desde 1980: con trabajo duro, decisiones directas y un respeto absoluto por lo que construyeron juntos. La transición no disuelve su identidad; la fortalece.

Y en el centro de todo, la misma premisa que heredaron del patriarca: servir con autenticidad, humildad y determinación.

Miguel González: Una vida dedicada a su familia, al mercado y su comunidad

Northgate González Markets_Miguel González Reynoso
Miguel González Reynoso.

A los 75 años, Miguel González Reynoso decidió cerrar un ciclo. “Quería dedicarme un poco a mi esposa, a mi familia”, dijo con serenidad.

Durante 45 años, el negocio lo absorbió. “El que quiere una tienda que la atienda, y si no, que la venda”, recordó. Como la familia planea que Northgate González Markets perdure al menos 100 años, entendió que era momento de soltar el timón.

Las raíces de un liderazgo

Miguel recordó que una de las decisiones que marcó el rumbo fue incluir a todos los hermanos como socios.

Esa unión dio fuerza y empuje. También destacó la emblemática tienda número 5, que abrió un nuevo camino para la empresa. “A los tres meses ya la habíamos pagado”, contó. Ese éxito los impulsó “a jugar en las grandes ligas”.

Un tendero cercano

Su memoria guarda historias sencillas pero profundas. Una mujer regresó 29 años después para pagarle los $300 que él le prestó en un momento crítico. Ese gesto lo conmovió.

También recordó los años en La Habra. “Yo trabajé casi 20 años allí. Era una relación muy directa con los clientes y la comunidad”, dijo. Se involucró con la iglesia, la escuela y un gimnasio de boxeo juvenil. “Nunca tuvimos ni un solo problema”.

La sucesión que él mismo ayudó a moldear

Miguel vio en sus hermanos las cualidades necesarias para continuar la obra. “Jesús ha estado muy involucrado en las operaciones”, explicó. Por eso lo propuso como copresidente. Sobre Óscar, fue tajante: “Él tiene muchas cualidades que yo no tenía”. Destacó su participación activa en organizaciones del sector, así como una visión más amplia y estratégica.

Miguel confía en que Northgate González Markets seguirá creciendo sin perder su esencia. “Mientras nos centremos en lo auténtico, en la comida mexicana auténtica, vamos muy bien”, afirmó. Cree que la autenticidad atraerá a las nuevas generaciones, tanto latinas como no latinas.

El legado que más pesa

Doña Teresa Reynoso de Gonzalez junto a sus 13 hijos-Northgate González Markets
Doña Teresa Reynoso de González, junto a sus 13 hijos, la familia de Northgate González Markets.

De todo, lo que más lo enorgullece es su familia. “Tengo 33 integrantes de la familia trabajando en la empresa. Queremos que dure al menos 100 años”. Su voz sonó firme. Su legado, más que empresarial, es humano.