Latinos en EE. UU.: La fuerza de $1.5 billones para impulsar el comercio con América Latina

Los latinos en EE. UU. podrían convertirse en la fuerza que impulse la próxima ola del comercio con América Latina. Ese corredor movió cerca de $1.5 billones en bienes y servicios en 2025. Así lo revela una nueva investigación del McKinsey Institute for Economic Mobility.

Para los supermercados y las empresas de alimentos, lo que está en juego es enorme. Los compradores latinos ya influyen en lo que se llena en los carritos de compra en todo el país. Además, los importadores, distribuidores y marcas de dueños latinos aportan conocimiento transfronterizo. Ese conocimiento ayuda a mover productos con mayor rapidez y menor costo. En conjunto, estas fortalezas podrían convertir un corredor en desaceleración en una nueva fuente de crecimiento para la industria alimentaria.

El informe, publicado este mes, le pone cifras a ese potencial. Una mejor coordinación de capital, distribución, instituciones y comercialización podría sumar entre $170,000 millones y $295,000 millones en comercio adicional durante la próxima década. Eso elevaría en un 18% el crecimiento proyectado del corredor. Junto con el impulso ya previsto, el comercio añadido podría alcanzar hasta $2 billones (trillion, en inglés) hacia 2035.

Por qué el comercio con América Latina importa a los supermercados

El corredor entre EE. UU. y América Latina figura entre las mayores relaciones comerciales del mundo. Su volumen en 2025 equivalió a aproximadamente 1.5 veces el comercio total entre EE. UU. y Canadá. Los bienes fluyen en ambas direcciones: cerca de $779,000 millones viajan hacia el norte y $677,000 millones hacia el sur. México es el eje de la relación, con cerca del 66% del comercio del corredor.

Por su parte, los alimentos y bebidas constituyen una parte relevante de ese intercambio. Según McKinsey, el comercio bilateral de la categoría alcanzó unos $77,000 millones en 2025. América Latina envió cerca de $48,000 millones en alimentos y bebidas hacia el norte. A su vez, EE. UU. exportó unos $29,000 millones hacia el sur.

Sin embargo, el ritmo probablemente se moderará. Los investigadores proyectan un crecimiento anual entre 1.5% y 2% hasta 2035. En la última década, ese ritmo rondó el 3% en términos reales. Por eso, la ventaja latina cobra aún más valor.

Los consumidores latinos marcan el paso

El poder de compra latino está en el centro de la oportunidad. Cerca de 68 millones de hispanos en EE. UU. representan $2.8 billones en el consumo de los hogares. Además, su gasto creció tres veces más rápido que el consumo de los no latinos entre 2019 y 2024.

Esa demanda también incide en las importaciones. La demanda de los latinos ya representa cerca del 15% de las importaciones de bienes finales en América Latina. Hace una década, esa proporción era del 12%.

Asimismo, los productos favoritos de los latinos suelen conquistar al público en general. Las ventas minoristas de Modelo Especial en EE. UU. para consumo fuera del local pasaron de cerca de $2,000 millones en 2018 a más de $4,000 millones en 2024. En ese periodo, los consumidores no latinos pasaron del 30% al 45% del negocio de la marca. De forma similar, Tajín pasó de ser un condimento de nicho a un básico de la despensa.

Los emprendedores aportan una ventaja competitiva

Los dueños de negocios latinos son un segundo motor. El número de empresas latinas con empleados creció aproximadamente un 6.8% al año entre 2017 y 2023. En comparación, las empresas empleadoras no latinas crecieron menos de 1% al año.

La exportación multiplica esa fortaleza. Las empresas exportadoras de dueños latinos generan cerca de $325,000 en ingresos por empleado. Esa cifra es aproximadamente 3.5 veces la de las empresas latinas que no exportan.

Varias compañías de alimentos ya demuestran que el modelo funciona. Quirch Foods nació en Miami en 1967 como importador familiar de productos básicos latinos. Hoy genera más de $4,000 millones en ventas anuales en 40 estados, el Caribe y América Latina. Con el tiempo, sus relaciones de importación le abrieron puertas con productores nacionales de carne y mariscos. Actualmente, Quirch envía más de 100 contenedores a la semana a todo el mundo.

Del mismo modo, Source Logistics, fundada por emprendedores latinos, centró su estrategia de crecimiento en llegar a los hogares latinos. Su foco principal está en los alimentos y las bebidas. La empresa opera 5.8 millones de pies cuadrados de espacio de almacenamiento. Además, alcanza el 80% de la población latina de EE. UU. con entregas el mismo día.

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Brechas de distribución dejan anaqueles desatendidos

Aun así, los productos no siempre llegan a los compradores que los buscan. Cerca del 75% del comercio del corredor pasa por grandes centros logísticos. Sin embargo, esos centros solo alcanzan a alrededor del 16% de los latinos en EE. UU.

Como resultado, algunos grandes mercados latinos siguen mal conectados. Los Ángeles y Las Vegas, por ejemplo, tienen poblaciones latinas considerables. No obstante, registran niveles relativamente bajos de importaciones procedentes de Latinoamérica. McKinsey ve allí espacio para ampliar el abastecimiento y la distribución.

En cambio, los buenos enlaces logísticos dan frutos. Entre ciudades con poblaciones latinas de tamaño similar, las mejor conectadas con puertos de entrada latinoamericanos muestran entre tres y cuatro veces más disponibilidad de productos importados. Tampa, Florida, es un ejemplo: la ciudad se ha posicionado en un nicho dentro de la cadena de frío y de la distribución de alimentos.

Barreras que frenan a los negocios latinos

Pese a estas ventajas, cinco obstáculos frenan el avance. Se trata del acceso limitado a capital, la distribución estrecha y la débil coordinación institucional. También pesan un sistema de comercialización incipiente y mecanismos de propiedad poco sólidos.

El financiamiento destaca entre ellos. Más del 70% de los dueños de negocios latinos utilizaron fondos propios para iniciar sus negocios. Adicionalmente, solo el 2.1% de las empresas empleadoras latinas exporta, frente al 2.6% del total de empresas empleadoras de EE. UU.

Una hoja de ruta para minoristas y proveedores

Entonces, ¿cómo puede actuar la industria alimentaria? McKinsey insta a los grandes minoristas y fabricantes a integrar el comercio con América Latina en su estrategia central de crecimiento. No debe tratarse solo de un ejercicio de marketing. Eso implica diversificar los canales de compra e invertir en el desarrollo de proveedores.

Los inversionistas también tienen un papel, sobre todo al estructurar el capital de empresas comerciales con ciclos de caja largos. A su vez, los gobiernos locales pueden alinear sus programas laborales con las necesidades del corredor, como el corretaje aduanal y la logística.

Por último, los autores advierten que los aranceles, la inflación y los cambios en los acuerdos comerciales podrían afectar los resultados. Aun así, sostienen que el corredor ya reúne los ingredientes para crecer. Lo que falta es un sistema integrado que ayude a los negocios latinos a escalar lo que ya funciona.