La crisis en la cadena de suministro agrícola de productos frescos se intensifica mientras el conflicto en Oriente Medio eleva los costos y presiona a los productores a nivel global, según advirtió el viernes Cathy Burns, directora ejecutiva de la International Fresh Produce Association.
Burns alertó de que la guerra que involucra a Irán ha disparado los precios del combustible, los fertilizantes y el transporte, generando una presión inmediata y sostenida sobre una industria que ya operaba con márgenes ajustados.
Aumento del combustible agrava la crisis en la cadena de suministro agrícola
Los costos de combustible han subido con fuerza en los mercados globales, con incrementos del diésel entre el 11% y el 49%, según la región. El sudeste asiático registra los mayores aumentos, aunque ningún mercado queda al margen.
Como resultado, las empresas logísticas han aplicado recargos por combustible en el transporte marítimo, terrestre y aéreo. Estos incrementos golpean con mayor fuerza al sector de productos agrícolas frescos, que depende de cadenas de frío rápidas y confiables.
A diferencia de otros bienes, los productos perecederos requieren un transporte continuo y controlado. Por ello, cualquier aumento de costos logísticos reduce los márgenes de inmediato y complica los tiempos de entrega.
Al mismo tiempo, los precios mundiales de las materias primas agravan la crisis en la cadena de suministro agrícola. Un alza en una región se traslada rápidamente a otras regiones, encareciendo toda la operación.
Fertilizantes elevan el riesgo de escasez futura
Mientras el combustible afecta en el corto plazo, los fertilizantes representan una amenaza estructural. El precio de la urea, el fertilizante nitrogenado más utilizado, ha aumentado en más de $260 por tonelada desde finales de febrero.
Este incremento se suma a una tendencia alcista previa. El USDA ya proyectaba que los costos de fertilizantes serían 21% más altos en 2026 frente a cinco años atrás, una previsión que ahora podría quedarse corta.
Burns advirtió que estos costos impactarán directamente las decisiones de siembra. Los productores podrían reducir la superficie cultivada, recortar los insumos o abandonar cultivos menos rentables.
Estas decisiones no se reflejan de inmediato en los supermercados. Sin embargo, en los próximos meses podrían traducirse en una menor oferta, menos variedad y precios más altos para los consumidores.
Productores enfrentan presión creciente entre costos e ingresos
En el campo, la situación resulta crítica. A pesar del aumento de costos, muchos productores no han visto mejoras en los precios que reciben.
En los últimos tres años, los precios del melón honeydew han caído un 35%, los del pimiento un 29% y los del repollo un 11%. Esta brecha entre costos crecientes e ingresos estancados se vuelve insostenible.
Burns subrayó que los agricultores tomarán decisiones económicas racionales. Si no cubren sus costos, reducirán su producción. Esa reacción pone en riesgo la estabilidad de la cadena de suministro agrícola desde su origen.
Además, las diferencias regionales agravan el panorama. Los productores más cercanos al conflicto enfrentan disrupciones más severas, aunque el impacto ya se extiende a nivel global.
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Llamado a la acción ante la crisis en la cadena de suministro agrícola
Ante este escenario, la International Fresh Produce Association ha intensificado sus esfuerzos de defensa. La organización trabaja con otras asociaciones agrícolas para informar a las autoridades de Washington sobre el impacto de los costos y las interrupciones.
Asimismo, enviará una carta formal al gobierno federal y al Congreso, en la que se detallen los riesgos para el sector.
La IFPA también organizará un foro virtual el 15 de abril para analizar el impacto del conflicto y orientar a sus miembros.
Burns instó a los actores de la cadena a compartir ejemplos concretos de cómo los costos afectan sus operaciones. Estos testimonios, afirmó, resultan clave para influir en las políticas públicas.
También destacó la necesidad de precios justos que reflejen los costos reales. Sin ese equilibrio, los productores perderán incentivos para seguir invirtiendo en sus cultivos.
Consumidores enfrentarán precios más altos y menor oferta
Las consecuencias ya empiezan a perfilarse más allá del campo. Si la crisis en la cadena de suministro agrícola persiste, los consumidores verán precios más altos y menos opciones en los puntos de venta.
El escenario refleja la interconexión del sistema alimentario global. Un conflicto geopolítico puede alterar las decisiones de siembra, los costos logísticos y la disponibilidad de alimentos en todo el mundo.
Burns dejó claro que las próximas semanas serán decisivas. Las decisiones de compradores, minoristas y responsables políticos marcarán el rumbo del sector.
“Nuestra industria alimenta al mundo”, afirmó, subrayando la urgencia de una respuesta coordinada. “Sostenerla requiere que los costos y riesgos se compartan de manera justa”.


