Banner Wholesale Grocers representa una cátedra de longevidad. En 2026 la empresa celebra 100 años. No solo contempla un siglo de historia; analiza cómo el negocio se ha convertido en la columna vertebral de la escena minorista independiente de Chicago.
Desde el abastecimiento de maíz en granjas en 1926 hasta conseguir el helado japonés viral en TikTok, la historia de Banner es una de constante evolución.
Cuatro generaciones “cambiando con los tiempos”
La historia de Banner comenzó en 1926 con una visión sencilla de venta y distribución. El presidente Richard Saltzman, en una entrevista exclusiva con Abasto Media, recuerda cómo su abuelo y su bisabuelo empezaron comprando cosechas enteras de maíz en granjas locales y utilizando pagarés bancarios para gestionar el inventario.
Para 1948, el padre de Richard tomó el mando, navegando en una era donde la logística era rudimentaria y las carreteras apenas empezaban a conectar el Medio Oeste. No fue sino hasta la década de los 90 cuando la empresa realizó el giro que definiría su era moderna: apostar fuertemente por el floreciente mercado hispano.
“Tienes que sobrevivir, tienes que cambiar y tienes que encontrar una línea de productos diferente que puedas vender”, dice Richard. “Es algo constante. Todo el mundo tiene que cambiar con los tiempos”.
Hoy, la cuarta generación está representada por el vicepresidente Ryan Saltzman, quien ha dedicado 15 años a modernizar la empresa familiar. Mientras Richard construyó los cimientos, Ryan ha llevado a la compañía a la era digital, utilizando las redes sociales para detectar tendencias antes de que lleguen al mercado masivo.


Más que un mayorista: “Permítanos ser su bodega”
Para los 2,000 clientes activos que atiende Banner, el almacén es más que un punto de suministro; es una extensión de sus propias tiendas. Esto es especialmente cierto para las “tienditas de la esquina”, taquerías y bodegas que carecen del espacio necesario para inventarios masivos.
“Nuestro lema es: ‘Permítanos ser su bodega (back room)’”, explica Richard. Los dueños de estos pequeños negocios suelen visitar las instalaciones varias veces por semana, comprando entre $300 y $400 dólares en mercancía cada vez para resurtir sus estantes de inmediato. Esta frecuencia ha fomentado un nivel de confianza que a los competidores corporativos les cuesta replicar.
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Banner en números:
- Inventario | Más de 6,000 artículos únicos
- Fuerza laboral | Más de 105 empleados
- Logística | 9 camiones; 16 cargamentos diarios
- Impacto comunitario | Más de $75,000 dólares anuales en donaciones a bancos de alimentos
Más allá del “pasillo hispano”: Integrando la cultura
Uno de los cambios más significativos que Banner ha encabezado es el alejamiento del aislado “pasillo de comida étnica”. Según Scott Hilligoss, director de compras y marketing, los abarroteros independientes de Chicago han liderado el camino en la integración de productos internacionales en toda la tienda.
“Ya no son solo tiendas hispanas; son tiendas internacionales”, afirma Hilligoss. Mientras que la primera generación de inmigrantes se mantuvo fiel a productos básicos tradicionales como la Maseca y los nopales, la segunda y tercera generación son más aventureras.
Banner se ha adaptado suministrando productos regionales diversos, como cremas y quesos salvadoreños y hondureños, junto con éxitos virales mundiales. Cuando un helado japonés se convirtió en el tema de conversación del festival de música Lollapalooza, el equipo de Banner lo consiguió de inmediato. “Está fuera de nuestro ámbito habitual, pero les damos a nuestras tiendas artículos nuevos con los que pueden ganar dinero”, señaló Richard.



La ventaja “anticorporativa”
El secreto de la trayectoria de 100 años de Banner podría ser su cultura. Scott Hilligoss, quien pasó años en el mundo corporativo de EE. UU. antes de unirse a Banner hace 22 años, insiste en que nunca volvería atrás. “Me gusta tener esa relación directa con los dueños”, comenta.
Esa relación se extiende a los clientes. En una era de centros de atención automatizados, los Saltzman están en el piso de venta seis días a la semana. “Cuando veo a estos señores, es: ‘¿Cómo está su familia? ¿Cómo va todo? ¿Qué necesita?’”, dice Ryan. “No queremos que sea una experiencia de compra normal y corriente”.
Esta confianza es fundamental cuando se producen interrupciones en el mercado. Cuando el popular Topo Chico fue descontinuado recientemente en EE. UU., Banner no dejó a sus clientes desamparados. Inmediatamente buscaron y sugirieron alternativas como Peñafiel y Mineragua, asegurando que los estantes de sus clientes se mantuvieran llenos.
Mirando hacia el próximo siglo
¿Qué sigue? Para Ryan Saltzman, se trata de expansión y logística, con clientes que ya viajan desde lugares tan lejanos como Canadá y Florida para acceder a la variedad y calidad única de Banner.
Aunque la empresa celebrará su hito el 13 de junio con una gran fiesta en el almacén y fuegos artificiales, el trabajo no se detiene. Las instalaciones siguen funcionando las 24 horas del día en tres turnos para garantizar que las tiendas de barrio de Chicago tengan exactamente lo que necesitan, justo cuando lo necesitan.
“Seguimos evolucionando”, dice Hilligoss. “No tenemos una bola de cristal, pero si es algo que nuestros clientes necesitan, vamos a ir a buscarlo”.

