Texas tiene en la mira las garantías de seguridad de la comida para bebé de Gerber, una de las marcas que más confianza inspira en la sección de productos para bebés. El fiscal general Ken Paxton demandó a Gerber Products Co. y a su empresa matriz, Nestlé USA Inc. El estado de Texas alega que las empresas engañaron a los padres sobre la presencia de metales pesados tóxicos en los productos de Gerber.
De acuerdo con la Oficina del Fiscal General de Texas, Gerber les aseguró a los padres que sus productos eran seguros, que pasaban por pruebas rigurosas y que contaban con la recomendación de los pediatras. Sin embargo, el estado sostiene que los análisis internos de la propia empresa revelaban niveles peligrosos de arsénico y plomo.
La demanda se presentó el 9 de octubre ante un tribunal del condado de Collin. Paxton dio a conocer el caso el miércoles y reclama más de $10 millones en sanciones civiles. Además, pide que el tribunal prohíba de manera permanente a ambas compañías hacer afirmaciones engañosas sobre la nutrición o la seguridad de sus productos.
Las acusaciones sobre arsénico en comida para bebé
La fiscalía presenta cifras concretas. Entre 2017 y 2019, Gerber habría utilizado 67 lotes de harina de arroz con más de nueve veces la cantidad de arsénico permitida por el gobierno federal en el agua embotellada. Las cifras no terminan ahí. Según la demanda, sus zanahorias llegaron a superar en hasta 17 veces el límite de cadmio para el agua embotellada, y sus batatas casi lo decuplicaron en el caso del plomo.
El estado también señala que Gerber casi nunca analizaba el mercurio. Por si fuera poco, durante buena parte de ese periodo la empresa revisaba solo algunos ingredientes y no el producto final de la comida para bebé.
Paxton fundamenta el caso en la Ley de Prácticas Comerciales Engañosas de Texas (DTPA, por sus siglas en inglés). Vale aclarar que la demanda no atribuye a ningún producto Gerber un daño concreto a ningún niño. Lo que está en juego es si la publicidad de la marca engañó a los consumidores.
“Gerber les prometió a los padres que sus alimentos eran seguros y que se sometían a pruebas rigurosas. Sus propios análisis mostraron metales tóxicos”, afirmó Paxton.
Beech-Nut retiró su cereal; Gerber, no
Buena parte del caso gira en torno a lo ocurrido en 2021. Ese año, el laboratorio estatal de Alaska detectó dos muestras de cereal de arroz Gerber que superaban el límite federal de arsénico. En promedio, el cereal de Beech-Nut presentó niveles más bajos. Aun así, Beech-Nut lo retiró del mercado y dejó de vender cereal de arroz infantil.
Gerber, en cambio, no retiró sus productos ni emitió advertencias. La demanda cita un informe de un subcomité del Congreso, publicado en septiembre de 2021, que cuestionó esa falta de acción. Con todo, el documento recoge la versión de Gerber, según la cual la FDA repitió los análisis y no pudo confirmar los resultados de Alaska.
Artículo Relacionado: Food Recalls en USA: Qué Está Cambiando en la Seguridad Alimentaria
El código QR no basta, según Texas
El estado también pone en duda la principal herramienta de transparencia de Gerber. La demanda critica el código QR que la empresa incorporó en 2025 para que los consumidores consulten los análisis de metales pesados, una medida adoptada para cumplir con una ley de California.
Las fotografías incluidas en la demanda muestran una caja de cereal de arroz con el sello “recomendado por pediatras” en el frente. En la parte posterior, el empaque invita a consultar los resultados en Gerber.com. En Texas, los padres toman la decisión de compra frente al anaquel. Por lo tanto, un código impreso en la parte trasera no corrige una promesa hecha al frente.
La respuesta de Gerber y Nestlé
Las empresas rechazan los señalamientos. Un vocero de Nestlé declaró a Just Food que las acusaciones carecen de fundamento. En la misma línea, un portavoz de Gerber dijo a Texas Scorecard que no está en discusión que sus productos cumplen con los límites de la FDA para los metales pesados.
Nestlé explicó, además, que estos metales existen de forma natural en el medio ambiente y que los cultivos los absorben en cantidades mínimas. La compañía asegura que trabaja para reducirlos mediante una selección cuidadosa de ingredientes, exigencias a sus proveedores, análisis y controles de calidad. Ningún tribunal ha dado por probadas las acusaciones.
Una regulación con vacíos
El marco federal complica el panorama. En 2025, la FDA publicó su guía definitiva sobre plomo, que establece un límite orientativo de 10 partes por mil millones (ppb) para frutas, la mayoría de las verduras y otras categorías. Ese límite sube a 20 ppb para cereales infantiles secos y tubérculos de un solo ingrediente. En el caso del cereal de arroz infantil, la agencia establece un límite de 100 ppb de arsénico inorgánico. Sin embargo, la demanda subraya que la FDA no ha establecido límites obligatorios para el arsénico, el mercurio ni el cadmio en estos alimentos.
Este caso tiene, además, un antecedente directo. Texas abrió una investigación contra Gerber y Plum Organics en agosto de 2025, y Plum llegó a un acuerdo en septiembre. Con ese pacto, Plum se comprometió a analizar sus productos, respetar límites estrictos y publicar los resultados. El acuerdo no contempló multas ni compensaciones para los consumidores.
Señales para el pasillo infantil
Para los minoristas, la demanda se sitúa en una de las categorías que más confianza exigen. Frases de empaque como “recomendado por pediatras” ya están bajo escrutinio legal en Texas. A la par, la publicación de análisis por lote gana terreno gracias a leyes estatales y acuerdos con fabricantes.
Así, es probable que el personal de la tienda reciba más preguntas de padres preocupados por la inocuidad de la comida para bebé. Por su parte, compradores y gerentes de categoría seguirán de cerca cómo los tribunales de Texas valoran los códigos QR. El desenlace podría redefinir la forma en que las marcas y los minoristas comunican la seguridad de sus productos en todo el país.