El Gran Chaparral combina tradición y modernidad para llevar chicharrón de alta calidad al mercado internacional.
Lo que comenzó en 1974 como un emprendimiento familiar impulsado por don Lorenzo Martín y doña Irma, hoy es un referente de la industria cárnica mexicana. Tras consolidar su producción porcícola, la empresa dio un paso estratégico en 1995 con la apertura del Obrador TIF 217, su planta procesadora. Desde entonces, El Gran Chaparral ha evolucionado continuamente, combinando sus raíces artesanales con una moderna planta procesadora capaz de responder a las exigencias del mercado internacional.
EL CHICHARRÓN PRENSADO: TRADICIÓN E INOCUIDAD DE EXPORTACIÓN
Dentro de su portafolio de cárnicos, el chicharrón prensado ocupa un lugar protagónico. Con más de tres décadas de perfeccionamiento en su elaboración, este producto destaca por mantener la textura, jugosidad y sabor auténtico que demanda el consumidor hispano.
Para El Gran Chaparral, preservar la tradición no está peleado con la tecnología. Su proceso de producción cuenta con certificaciones TIF, HACCP y FSSC 22000, garantizando los más altos estándares de inocuidad, estandarización y consistencia en cada lote, un factor crucial para el suministro en el canal retail y foodservice.
En Estados Unidos, categorías clave como el chicharrón prensado, la manteca y la chuleta ahumada representan un motor de crecimiento constante. Para los supermercados y tenderos independientes, estos productos ofrecen una propuesta de alto valor nostálgico que impulsa el volumen de venta y la lealtad del cliente.
La compañía trabaja activamente en empaques y presentaciones adaptadas a las dinámicas del mercado estadounidense.
ALIADOS ESTRATÉGICOS A LARGO PLAZO
La visión de El Gran Chaparral se centra en construir alianzas sólidas con distribuidores y minoristas. Con un suministro constante, cumplimiento riguroso y una marca respaldada por más de 50 años de historia, la empresa continúa consolidando su presencia y llevando el auténtico sabor de México a todo el territorio estadounidense.
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LA HISTORIA DETRÁS DEL NOMBRE
El nombre de la empresa nació de una entrañable anécdota familiar: Lorenzo Martín Jr. lo eligió inspirado en El Gran Chaparral, la icónica serie de televisión que tanto le gustaba.
Estrenada en 1967 por NBC y creada por David Dortort —creador de Bonanza—, la serie retrataba la vida en el desierto de Sonora. Aquella elección espontánea se convirtió en el sello de una marca que hoy lleva sus productos y sabores más allá de México.
